El Alto:El agua de los glaciares aporta con sólo 10-20% a la represa Tuni

El embalse de Tuni que abastece con agua a la ciudad de El Alto tiene como fuente principal el agua de lluvia, y como fuente secundaria el líquido que escurre producto del derretimiento de los glaciares, estos últimos aportan con sólo entre 10% y 20% del elemento a la represa, según un estudio del proyecto GRANDE que durante cinco años investigó en el campo de la glaciología, escurrimiento y balance hídrico, erosión y transporte de sedimentos, calidad de agua y gestión integral de los recursos hídricos en la cuenca mencionada.

Los estudios sobre el derretimiento de los glaciares realizados en los años 90 habían alertado y preocupado en términos de saber si esa reducción afectaría el nivel de disponibilidad de agua para consumo humano, recuerda el coordinador científico del proyecto Edson Ramírez, docente investigador de Instituto de Hidráulica e Hidrología de la UMSA. El proyecto GRANDE continuó ese estudio en la cuenca Tuni que es alimentada, en parte, por los glaciares de las sub-cuencas: Tuni, Condoriri y Huayna Potosí Oeste.

Los resultados estiman, sobre la base de modelos matemáticos aplicados específicamente a la cuenca Tuni, que en las próximas tres décadas, la cuenca Tuni perderá de 45% a 60% de su cobertura de glaciar, lo que se reflejará también en su aporte en agua a la mencionada cuenca. “Pero debemos entender –dice Ramírez-- que estas cuencas se alimentan por dos tipos de fuentes: una que es el aprovisionamiento de agua por derretimiento del glaciar, y otra por aporte de las lluvias”.

Agua en El AltoEl dato concreto obtenido por los investigadores es que, bajo las condiciones actuales, el aporte de los glaciares está entre el 10% y 20% a la represa Tuni para aprovisionamiento de agua para la ciudad de El Alto, “lo que quiere decir que el mayor aporte viene por precipitación o lluvia”.

“Por tanto debemos entender que la fuente principal de abastecimiento de agua al embalse de Tuni viene de la lluvia, eso es algo que debemos resaltar. Pero viendo un escenario futuro, estos glaciares van a continuar derritiéndose y en los próximos 30 años van a reducirse todavía más”, dice Ramírez. La mayor cantidad de masas húmedas que llegan a esta región se forman en la cuenca amazónica, impulsadas por vientos desde el Atlántico, y finalmente llegan a la Cordillera de los Andes, colisionan contra ella y se precipitan en forma de lluvia.

Ramírez aclara nuevamente: “Sin duda lo que estamos observando es que si bien a nivel de los modelos climáticos hay una clara tendencia a que en las décadas que vienen habrá un incremento de las temperaturas, sin embargo existe mucha incertidumbre en términos de las lluvias. No está claro todavía qué va a ocurrir en un futuro, según datos que está trabajando el proyecto Tercera Comunicación de la Autoridad de la Madre Tierra se ha visto una tendencia al incremento de las precipitaciones”.

Y si la provisión de agua para las ciudades de El Alto y La Paz dependerán de la lluvia, qué se sabe sobre este fenómeno. Los datos recogidos por estaciones meteorológicas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología muestran también que los valores totales anuales de precipitación no han cambiado mucho, pero sí se está observando una modificación de la distribución de las lluvias tanto espacial y temporalmente, según Ramírez. Eso sin la presencia de un evento extremo, puesto que cada vez que aparece el fenómeno de El Niño el altiplano resiente un déficit de precipitaciones.

El proyecto GRANDE (Glacier Retreat impact Assessment and National Policy Development) se realizó durante cinco años en una coordinación entre el Instituto de Hidráulica e Hidrología, el Instituto de Ingeniería Sanitaria y Ambiental y el Instituto de Investigaciones de Procesos Químicos de la UMSA, con sus pares académicas de la Universidad de Tohoku, el Instituto Tecnológico de Tokio y la Universidad de Fukushima. El proceso que además involucró la formación de profesionales bolivianos de nivel maestría y doctorado fue financiado por la cooperación japonesa a través de JICA y la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología (JST).// PIEB (BO)

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